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El cambio de posición de Venezuela en el negocio petrolero

  • Foto del escritor: Tadeo Arrieche Franco
    Tadeo Arrieche Franco
  • 2 feb
  • 3 Min. de lectura

En medio de difíciles circunstancias institucionales y económicas Venezuela asume un cambio de posición en el negocio petrolero, teniendo a Estados Unidos de América como principal actor.


A nivel global, las expectativas previas al inicio del año 2026 y sin el escenario de Venezuela, contemplaban según expertos, una tendencia a la baja con precio promedio entre los 60 a 65$ por barril, en el marco de una sobreoferta petrolera que puede ascender a 3.84 millones de barriles diarios, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE).


En Venezuela, con la participación de Chevron y de algunas empresas chinas, durante el 2025 se mantuvo una cuota de producción cercana al millón de barriles diarios, sin embargo, una serie de medidas del gobierno de Estados Unidos de América, fundamentadas en restricciones de licencias y bloqueo de buques petroleros sancionados, recrudeció las condiciones de la industria con una clara expectativa a la producción baja.


En pleno desarrollo se encuentran una serie de decisiones por parte de la administración encargada del ejecutivo en Venezuela, que señalan un cambio en la visión de la industria petrolera y de su relación con Estados Unidos de América.


La estatal venezolana, PDVSA, mostró en un comunicado oficial, el anuncio de negociaciones para estimular la venta de crudo a Estados Unidos de América, bajo un formato comercial que ha aplicado con Chevron y que asume va a implementar con el resto de empresas de ese tenor, que se involucren en la negociación.


Esa fórmula de participación de Chevron en el negocio petrolero venezolano, ya había incluido una serie de concesiones por parte del Estado en cuanto a la gerencia operativa y financiera de los proyectos en los que estaba involucrado, lo que sin duda estaba soportado en aspectos contractuales particulares, que ya conformaban un nuevo enfoque.


Lo anterior se vislumbra como un proceso progresivo de aligeramiento de las medidas restrictivas impuestas a Venezuela por parte de Estados Unidos de América, con lo que se puede restablecer la venta y transporte del producto venezolano a otros mercados en condiciones de mayor transparencia.


Esta situación permite el acercamiento no solo de personas y empresas de los Estados Unidos de América, al negocio de los hidrocarburos en Venezuela, sino también de una serie de actores de otras jurisdicciones cautelosos ante el “overcompliance” del sector financiero y otras series de restricciones administrativas, que no hacían ver a Venezuela como un sitio de negocios y que hoy son potenciales inversionistas, financistas y proveedores de insumos, servicios y recurso humano para la industria petrolera en Venezuela.


El cambio de posición de Venezuela en este sector, siempre que los recursos e ingresos puedan ser destinados al país, ayudará a mejorar las condiciones económicas actuales signadas en los últimos meses por una inflación en aumento y un déficit fiscal importante.


A todo evento, un cambio real en el manejo del negocio de los hidrocarburos en Venezuela y su impacto en la economía, solo puede ser sostenible en el marco de una regeneración institucional y económica, fundamentado en las leyes vigentes y las que eventualmente se generen como parte de las modificaciones que exijan la dinámica de los contrapesos, para crear confianza y seguridad jurídica en los inversionistas extranjeros e impulsar las capacidades del talento humano e industrial venezolano, dispuesto a colaborar en el proceso de construcción de una nueva visión en el negocio petrolero favorable al país.


Asi lo han expresado representantes del sector empresarial petrolero extranjero, en medio de reuniones sostenidas con la administración estadounidense y en eventuales comunicaciones enviadas a medios de comunicación, lo que revela el interés de participar en el negocio venezolano.


Por parte del ejecutivo venezolano, se ha propuesto una reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, que atiende a la gestión de hidrocarburos líquidos, asi como la intención de simplificar e impulsar los trámites administrativos, sobre todo en los temas dirigidos a los procesos de importación y exportación de bienes, condiciones sobre las cuales tendremos noticias en las próximas semanas y cuya tendencia se enmarca en lo que se pudiera identificar como una flexibilización de orden económico.


Lo anterior abre un abanico de expectativas en el contexto nacional e internacional, donde la participación de inversionistas y de entidades, nacionales o extranjeras, que pretenden prestar servicios a la industria petrolera venezolano, implica el seguimiento de los cambios legislativos y el diseño e implementación de estructuras corporativas y contratos con clausulas de recomposición en caso de cambios políticos, legales y económicos sobrevenidos, que permitan garantizar los aportes realizados y la indemnidad del proyecto de negocio desde el punto de vista corporativo, operativo y financiero. Para esto, estamos preparados en Aspen Legal.

 
 

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